Baudelaire. Segundo centenario.

 

Charles Baudelaire, el poeta maldito de 'Las flores del mal', cumple doscientos años

Maldito, moderno, dandi, blasfemo, satánico, romántico, alucinado, melancólico, perverso… Las etiquetas de más densa intensidad se amontonan para designar, no siempre con acierto, la personalidad y la obra del poeta y ensayista Charles Baudelaire (1821-1867), de cuyo nacimiento en París se cumplen doscientos años.
Una sola de sus obras, el poemario Las flores del mal (1857), obligado rito de paso de generaciones y generaciones de lectores y futuros poetas, ha bastado para tasar como incalculable su influencia, con un rastro caudaloso de biografías y estudios que se prolonga hasta el presente y más allá. 

Obsesión


Vosotros, altos bosques, me amedrentáis como catedrales;
aulláis igual que el órgano; y en nuestros corazones malditos,
cámaras de duelo eterno donde resuenan antiguos estertores,
se repiten los ecos de vuestros De profundis.
¡Océano, te odio! Tus brincos y tumultos
los encuentra mi espíritu en sí; la risa amarga
del hombre derrotado, llena de sollozos y de insultos,
yo la escucho en la risa tremenda de la mar.
¡Cómo me gustarías, oh noche, sin esas estrellas
cuya luz habla un lenguaje consabido!
¡Pues yo busco el vacío, y lo negro, y lo desnudo!
Pero las tinieblas son también ellas lienzos
donde viven, brotando de mis ojos a miles,
seres desaparecidos de miradas familiares.


Traducción de Luis Antonio de Villena

 


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